Félix Peña

Una fuerza que me llena de vida

Escrito por Andrea Rocha el . Publicado en Félix Peña

Felix Peña

Lo que más disfruto de nuestras tertulias es que no hay un tema definido, saltamos de una idea a la otra con gran espontaneidad y soltura. Mis compañeros, a pesar de ser un poco más jóvenes que yo, porque soy el contertulio con más experiencia de vida, generan en mí gran admiración. A pesar de ser jóvenes, porque uno podría pensar que los jóvenes están en “otra onda”, se preocupan por ser cultos; están al día con los temas de interés y tienen esa sed de conocimiento. Lo mejor es que, al igual que a mí, les gusta la cultura y disfrutan de mi gran pasión… la música.

Creo que desde siempre había querido cantar, y que me escucharan hacerlo. Mi gran amor siempre ha sido la expresión artística de lo que hacen los venezolanos; y una de las cosas que siempre disfruto es que nosotros hablamos de esos temas pero con un toque de humor y frescura. Creo que por eso todo el mundo se engancha con nosotros y nos escucha. Claro, no es que estamos brincando y saltando; o haciendo de todo una broma, simplemente abordamos los temas con un humor inteligente para no herir susceptibilidades. Y si las herimos, que al menos no se den cuenta.

Las tertulias que hacemos tienen siempre dos protagonistas: el primero las anécdotas y el segundo la música. En cuanto a los instrumentos, todos los que componen nuestras tertulias tienen su historia. Creo que el más importante es el Cuatro; que aunque es pequeño y pudiera parecer insignificante; para nosotros es un integrante esencial. Además, nunca sabrás lo versátil que puede llegar a ser un Cuatro, hasta que tocas con él desde “El Cumpleaños Feliz” hasta “La Macarena”.

Hablando de Cuatros, entre los que tenemos, hay uno que es plateado, creo que proviene de la adolescencia “rockera” de uno de mis compañeros, lo sé porque en algún momento se partió y fue remendado con tarjetas telefónicas de esas que ya no salen. Pero increíblemente suena como los buenos, él dice que es de “Tintorero”. También hay uno de concierto; hecho con madera de “Palo Santo” y somos dueños de las únicas maracas que necesitan ser afinadas para tocarlas. “El Maestro Raúl” afina su Guitarra a lo zurdo, no tanto porque él lo sea, sino para no prestarla. Igual José Ignacio la pone al revés para intentar tocar la única canción que se sabe con ese instrumento.

Otro Compañero que nos acompaña, y que no puedo dejar de mencionar, es un Laúd Cubano; dicen que ese en un principio fue un piano de cola, pero como nadie lo sabía tocar, lo desarmaron y con la madera hicieron ese Laúd, que luego alguien logró pasar por inmigración diciendo que era músico… cosas de La Isla. Me pregunto qué hubiera pasado si los agentes le hubiesen dicho: “Toca esa cosa para ver si de verdad es tuyo”. Me encanta que con los instrumentos vamos de las “cuatro” a las “Seis”; de las “seis” a las “ocho”; y de las “ocho” a las “doce” cuerdas: Cuatro, Guitarra, Mandolina y Laúd.

Podría sonar sentimental, y la gente pensará que no tengo nada mejor que hacer; pero una vez le dije a Andrea que las tertulias habían cambiado mi vida. Para mí ya son algo necesario; es como si saliera cansado de trabajar toda la semana y me metiera en un spa; me sacan del estrés que representa mi trabajo. Tal vez sea porque compartiéndolas siento que me lleno de energía, y es que al fin y al cabo… ¿Quién dijo que lo tradicional no puede ser juvenil?

"Mi Música no la cambio
Ni por oro, ni un millón.
Y no cambiarán mi idea
De defender mi folclor.
La música de mi tierra
La llevo en mi corazón,
Como tatuaje de Orquídea,
De turpial, prima y bordón´´.

Félix Peña
@felixapegato

Tags: la tertulia, Félix Peña,

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