Ratcumin

Guachi: una mascota que cambió la dinámica del hogar

Escrito por Jose Manuel Rios el . Publicado en Ratcumin

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La llegada de una mascota a la casa suele ser una bendición. Rápidamente se convierte en un miembro más de la familia, yo diría que de forma instantánea; y generalmente nos da momentos de alegría durante muchos años. Pero qué pasaría si ese nuevo integrante no es un presumido gato, un tranquilo pececito o un perro juguetón. Así comienza la historia familiar que les narraré a continuación.

En uno de esos días de trabajo duro bajo el sol inclemente, y lejos del centro poblado, estaba precavido mirando a los lados para anticipar cualquier insecto, serpiente o alimaña que pudiese acercarse y entorpecer mis labores. De repente vi que un polluelo revoloteaba en el pasto cercano, estaba como huyendo de algo o de alguien. ¡Oh sorpresa! Un pichón de Guacharaca.

Aunque era muy escurridizo no fue difícil atraparlo y evitar que sirviera de almuerzo de algún gavilán o de una serpiente de cascabel de las que deambulan por esos montes. La idea original fue alimentarlo hasta que él se valiera por sí mismo; pero el contacto diario, las manifestaciones de cariño y la inteligencia del animalito hicieron que, tanto él como nosotros, cambiáramos nuestra decisión de “dar hospedaje temporal”, por la de “regalarle un hogar permanente”.

"Guachi" fue el nombre que quisimos darle porque suena hasta "cacheroso". Nosotros aprendimos a alimentarlo y él aprendió a comer. Y cuando se enteró que el queso amarillo existía, encontró su comida favorita; le gusta tanto que sabe que se guarda en la nevera y monta la cacería cuando la abren.

Así era Guachi cuando llegó a la casa de Ratcumin

Pero decidir tener un ave como mascota, y además dejarlo libre, no tenerlo enjaulado, implica cambios fundamentales en la forma de vida de quien asume ese reto. Recoger adornos que le puedan hacer daño; recoger los restos de comida que va dejando; recoger las plumas de la muda; recoger… recoger… recoger… y recoger las muestras de que su sistema digestivo funciona perfecto.

Todo esto es lo que ha venido pasando en nuestra casa desde que llegó “Guachi”; sin contarles las advertencias de conocidos y amigos sobre lo escandaloso que es su canto adulto. Estoy preparándome para las futuras demandas de los vecinos. Pero el cariño, más bien el amor, y el agradecimiento que esa ave nos regala todos los días, hacen que el esfuerzo de tener a una Guacharaca como mascota, valga la pena.

José Manuel Ríos

@Ratcumin

Tags: Guachi, Guacharaca, Ave, Aves, Mascotas,

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